BARRIO “SAN CRISTÓBAL”

En 1869 se incorpora como un nuevo barrio de la ciudad de Buenos Aires, como consecuencia de la nueva división parroquial de la ciudad, junto con San Telmo, Santa Lucía, Del Pilar, San Miguel, Balvanera y Catedral al Sur. Un censo cercano arroja una cifra aproximada a 3.171 habitantes repartidos en unas 392 casas. Para el año 1887, solo 18 años después, el barrio tenía más de 37.000 habitantes y unas 3.200 casas. Un tercio de los habitantes eran extranjeros.

En 1885, se instala allí, en la esquina de las avenidas Independencia y Entre Ríos, el Mercado “San Cristóbal”, el más antiguo de los aún existentes en la ciudad. El 7 de enero de 1919, los trabajadores de los Talleres Metalúrigos Vasena (ubicado en La Rioja y Cochabamba, lugar donde hoy se encuentra la Plaza Martín Fierro), se declaran en huelga y se inicia así uno de los conflictos más trágicos de la historia argentina. Durante la llamada “Semana Trágica”, o “Enero Rojo”, en alusión tanto a la sangre derramada, como a la filiación marxista y anarquista de los promotores (ver “La semana trágica en Crónicas), mueren numerosos obreros que se enfrentan con la policía y estos episodios inauguran las luchas obreras que se desarrollarán más tarde en la Argentina.

Uno de los barrios que ha visto retroceder sus límites y ha sido despojado de algunos de sus sectores tradicionales, es el Barrio  San Cristóbal. Hacia el Oeste ha sido absorbido por Almagro; Constitución ha avanzado sobre el Este y  pocos saben dónde comienza realmente Parque de los Patricios, y no dice mucho a las nuevas generaciones el Barrio de Balvanera, diluido en el Once. Lo único cierto es que una ordenanza de 1968 establece que el barrio estaba enmarcado por las avenidas Independencia, Entre Ríos, Juan de Garay y la calle Sánchez de Loria, aunque será en 1972,  cuando se fijen los límites definitivos del barrio. Actualmente limita con los barrios de Balvanera al norte, Constitución al este, Parque Patricios al sur, y Boedo al oeste.

San Cristóbal es un barrio cuya arquitectura dominante es la típica que caracterizó al siglo XIX. Posee pocos espacios verdes, siendo la plaza Martín Fierro uno de los más importantes, y más tarde, en 1980, cuando se construyó la Autopista “25 de Mayo”, muchos de sus edificios fueron demolidos a consecuencia de los cual, la fisonomía del barrio se modificó sustancialmente. Uno de sus edificios característicos de su primera época, es el Hospital de Oftalmología Santa Lucía, sito en la avenida San Juan al 2000 y hoy son orgullo del barrio el prestigioso y longevo Instituto Nuestra Señora Del Huerto, ubicado en la manzana de la avenida Independencia, Rincón y Estados Unidos, El Club Deportivo “San Cristóbal” que es su representante en los eventos deportivos,sociales y culturales, el Instituto “Rosa Anchorena  de Ibáñez”, ubicado en la avenida. San Juan, el Colegio público Normal Superior Nº 8 “Julio Argentino Roca”, sito en La Rioja y Humberto Primo, el colegio San Cristóbal, ubicado en la avenida San Juan y avenida Jujuy y el recordado Colegio “Juan Crisóstomo Lafinur” (después rebautizado “Carlos Pellegrini”), cuya inauguración, coincidente con los debates que suscitara la sanción de la Ley 1420 de educación gratuita y laica, fueron la excusa para que en el barrio se desarrollara una comprometida y excitante campaña llevada adelante, tanto por los que estaban a favor como por los que se oponían a ella.

En el barrio San Cristóbal han fijado su residencia diferentes comunidades, siendo una de las más numerosas la siria, cuyos integrantes se especializaron en la instalación de bazares, que con el tiempo transformaron al barrio en el principal centro de abastecimiento para la industria, el comercio y la actividad gastronómica en general. A fines del siglo XIX, fue la comunidad afrodescendiente la que lo eligió para fijar allí su residencia.

Valga como anécdota, para dejar sentada la influencia que ha tenido esta presencia multiétnica en el barrio San Cristóbal, la extraordinaria difusión que tuvo un libro del cura párroco de la Iglesia de San Cristóbal, EDMUNDO VANININI. Se titula “Meridiano 58” y es  un libro de cuentos publicado en 1940. Está escrito en lenguaje de arrabal -con sus metáforas espontáneas, sus metonimias pintorescas, sus barbarismos (especialmente sus italianismos dialectales) y sus términos lunfardos ya difundidos, es decir, que habían perdido su especificidad originaria de clave delictiva o policial. Son relatos de intención apologética o edificante, de conflictos encuadrados en el marco local, de personajes bien caracterizados, sin excluir en ellos, las complejidades del corazón humano. Quizá le falte la estilización de otros costumbristas de mayor garra, pero, como dice el padre LEONARDO CASTELLANI en el prólogo, “tiene un interés documental no vulgar, puesto que están tomados de una fidelísima observación”.

 

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