BARRIO “NUEVA POMPEYA”

Para hablar del Barrio “Nueva Pompeya” acaso lo mejor sea empezar por sus más remotos antecedentes. Mirando las aguas quietas y tranquilas que corren bajo el “Puente Uriburu”, se puede recordar que fue allá por 1700 que se adjudicaron estas tierras al escribano español FRANCISCO PÉREZ DE BURGOS, por lo que el vado que permitía el paso de una orilla a otra, comenzó a llamarse “Paso de Burgos” (también se dice, aunque sin muchos fundamentos,  que tal nombre recuerda a un botero de ese apellido que operaba en la zona). Cruce obligado  de los rodeos de ganado  que eran llevados  a “los Corrales” (hoy Parque Patricios), el “Paso de Burgos” fue utilizado también por los ingleses para entrar a Buenos Aires  en 1806 y 1807. Tiempo después, la importancia de este vado fue desapareciendo, cuando se construyó el primitivo Puente Gálvez”, hoy “Puente Pueyrredón” en Barracas

Más tarde, estas tierras fueron conocidas como “Bañado de Flores” o “Barrio de las ranas” y a mediado del siglo XIX  ENRIQUE OCHOA DE ZUAZOLA, decidió construír un puente en el Paso de Burgos, con el objeto de cobrar peaje  a los transeúntes. En 1855, este primer puente fue arrasado por una crecida del Riachuelo. Al año siguiente una obra similar proyectada y dirigida por el ingeniero CARLOS ENRIQUE PELLEGRINI, corrió la misma suerte. Finalmente, en 1859, valiéndose de maderas del país, el ingeniero PELLEGRINI terminó su obra y lo bautizó con el nombre de “Valentín Alsina”. Fue varias veces reparado, pero en 1919 tuvo que se derrumbado y se construyó en su mismo lugar uno de hierro: es el actual “Puente general Félix Uriburu”, inaugurado en 1938.

Pero antes, en 1880, el viejo “Puente Alsina” fue escenario  de las sangrientas batallas que se libraron entre las tropas nacionales y las que respondían al gobernador de la provincia de Buenos Aires, el doctor CARLOS TEJEDOR. El 20 y 21 de  junio los “Remington” bramaron sui canción de muerte y más de mil hombres quedaron tendidos para siempre en “Barracas al norte”, la “Playa de los Corrales” y el “Puente Alsina”. TEJEDOR quiere reorganizar su tropa  y convoca al general BARTOLOMÉ MITRE para que lo haga. Éste recorre las líneas y analiza ka situación. Mientras tanto, las tropas que respondían al Presidente Avellaneda, habían despachado el vapor “Villarino” a Montevideo para reabastecerse de pólvora, algo que ya comenzaba a serles escaso, y que TEJEDOR ignoraba. Tras la inspección que realizara MITRE, su informe fue categórico: “Capitule”, le dice a CARLOS TEJEDOR y el día 24 cuando el Villarino está de regreso con la pólvora, ya se han depuesto las armas y los vencidos se entregan a la magnanimidad de Avellaneda, mientras en la ciudad circula una copla: “Viva el sol, viva la Luna/Viva la estrella mayor/dice que ha ganado Roca y a perdido Tejedor/ En el Puente de Barracas/se acabó la munición”. Y como se había acabado en serio, otro fin habría tenido seguramente esta disputa.

Pero no todo iba a ser  coraje, muerte y destrucción. Finalizado el siglo, el sacerdote italiano DARÍO BROGGI toma a su cargo  la atención espiritual del Barrio, habitado principalmente por gente humilde, casi todos trabajadores  en los mataderos de Los Corrales. El padre BROGGI levanta una pequeña Capilla  que pone bajo la advocación  de la Virgen del Rosario de Pompeya y al año siguiente se coloca la piedra fundamental de la actual Basílica que se construirá en un terreno donado por MARÍA ANA BENEDIT DE CASAUX. En medio de grande penurias económicas, se continúa su construcción, gracias al apoyo que le presta la “Conferencia de Señoras de San Vicente de Paul”, que son movilizadas por su Presidenta, ADELAIDA ZABALA DE AYERZA y así se logra terminar la obra que cuenta con un claustro para el descanso de los peregrinos muy curioso por su arquitectura y decoración: algo de él recuerda a la fauna monstruosa de las Catedrales medievales.

Muchos son los edificios y lugares de interés que conforman la geografía de Nueva Pompeya. Algunos vienen de tiempo atrás, casi de sus mismo orígenes y otros, de presencia más reciente, exponen su orgullo de pertenencia para con un barrio que humildemente vive, no sólo de sus recuerdos, sino que que mira el futuro con alegría y esperanza de tiempos mejores. Dentro de sus límites establecidos por las calles coronel Esteban Bonorino, carril sureste de la Avenida general Fernández de la Cruz, Agustín de Vedia, avenida Riestra, Del Barco Centenera, avenida Cobo, avenida Caseros, avenida Almafuerte, José Cortejarena, Cachi, vías del FF.CC,. general. Belgrano, avenida Amancio Alcorta, Iguazú, prolongación virtual Iguazú, Riachuelo (marcando en deslinde Capital-Provincia), prolongación coronel  Esteban Bonorino (proyectada), se encuentran: la sede de la Colectividad Helénica”Panelimón”, la Escuela de Educación Especial doctor Ángel Ardaiz, el puente José Félix Uriburu, el Hospital Aeronáutico Central,  el Instituto San Vicente de Paul, la Plaza Nueva Pompeya, la Escuela Municipal, la Iglesia de “Nuestra Señora del Rosario de Pompeya” el Club “Villa Everson”, el Club San Lorenzo de Almagro”, la Parroquia de la Santa María Madre del Pueblo, la Escuela Presbítero Alberti,  el Club “Unicos de Pompeya”, la Escuela “Profesor Carlos Florit”, la Parroquia de Jesús de Nazaret, el Centro Cristiano “Nueva Vida”, el Ejército de Salvación, la Escuela “Provincia de San Luis”, la Parroquia de “Nuestra Señora de la Divina Providencia”, la Plazoteta “Don Orione”, la Estación Sáenz del Ferrocarril General Belgrano, el Club Cachi y un anexo de la Biblioteca Bartolomé Mitre.

 

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