BARRIO DE BALVANERA (1831)

El Barrio de Balvanera está comprendido por la avenida Independencia, avenida Entre Ríos, avenida Callao, avenida Córdoba, Gallo, avenida Díaz Vélez y Sánchez de Bustamante. La zona este de Balvanera, es conocida como “Congreso”, debido a su proximidad con el edificio del Congreso Nacional. A la parte noroeste se la denomina “Abasto”, en recuerdo del antiguo mercado de abasto que allí había y que hoy es un elegante  “shopping”.

Su historia
Durante el siglo XIX, Balvanera era considerada un suburbio de Buenos Aires. Un censo realizado en 1836, estimó su población en 3625 habitantes. Casi todos vivían en “quintas” (ver “Las quintas” en Crónicas”), por lo que la zona era conocida como “las quintas”. Su avenida principal, hacia el oeste, era el “Camino Real del Oeste”, actualmente avenida Rivadavia. A mediados de siglo, la parroquia se convirtió en cabecera del ferrocarril del oeste. Su nombre oficial, deriva del de la parroquia de “Nuestra Señora de Balvanera”, construida en 1831, que a su vez proviene del Monasterio de Valvanera, sito en La Rioja, España, que en 1016, ya aparece como “val veneto”.

Balvanera tenía una fuerte tradición política que identificaba al barrio (la actual sección electoral 9) con el caudillo Adolfo Alsina y luego con los caudillos de la Unión Cívica Radical (UCR), Leandro Alem e Hipólito Yrigoyen. En 1900 se asociaba a Balvanera con las violentas protestas electorales, y con los burdeles de “Junín y Lavalle”, zona en la que según Jorge Luis Borges, el tango adquirió sus matices eróticos más notorios.

El crecimiento natural y el desarrollo del ferrocarril consiguieron por esa época que el barrio empezara a ser parte de la ciudad. El primer censo realizado en Balvanera fue en el año 1833, y arrojó la cantidad de 3135 habitantes, cuando la ciudad de Buenos Aires contaba con 62.228 habitantes. El segundo censo del año 1855, la cifra fue de 5936 habitantes.

La dominante presencia de los inmigrantes no logró que se apagara la fama de Balvanera como barrio de guapos (cuchilleros), de milongas (lugares de baile) y tango. En 1909 en Balvanera habitaba un 25,6% de población italiana, levemente superior al 22,7% del total de la población de la Ciudad de Buenos Aires. Contiguos a este enclave y muy cercanos a la Plaza Miserere, se ubicaron los judíos-rusos que llegaron a Buenos Aires como inmigrantes.

Todas las quintas que en esa época rodeaban la zona fueron loteadas y cuando se ofrecieron para la venta, primero lo fueron las cercanas al “Mercado 11 de Setiembre” y luego las de todo el barrio. El “Mercado 11 de Septiembre” funcionó hasta 1882, fecha en donde el intendente Torcuato de Alvear inició la delimitación de la plaza. En 1913 sufrió una remodelación importante cuando se construyó la estación de subterráneos que se encuentra debajo de ella.

Sus lugares
Plaza Once. En el centro del barrio, se halla la Plaza Once (en realidad Once de Setiembre, en recuerdo del combate libro allí en esa fecha durante la primera invasión de los ingleses en 1806, aunque también es llamada “Plaza Miserere”, como figura en los registros municipales). Está situada en la intersección de las avenidas Corrientes y Pueyrredón y en ella está ubicado el mausoleo del presidente Bernardino Rivadavia. Fue inaugurada el 20 de diciembre de 1882 y es una de las tres más importantes terminales ferroviarias de la Ciudad de Buenos Aires. Construída en un estilo neorrenacentista, por el arquitecto holandés John Doyer entre los años 1895 y 1907.

El lugar en donde se haya emplazada la plaza que da nombre al barrio fue inicialmente una quinta, conocida como Quinta de Miserere. Hacia 1814 se la denominó como Mataderos de Miserere, llamándose Hueco de los Corrales en 1817 y Mercado del Oeste por 1850. También fue conocida como Mercado o Plaza 11 de Septiembre. La denominación Plaza Miserere data de 1947. En esta plaza se encontraron las fuerzas que reconquistaron la ciudad invadida por los ingleses en 1806, y durante la Segunda invasión inglesa, en 1807, las tropas de Liniers fueron vencidas en este lugar.

El “Museo del Cine Pablo C. Ducros Hicken”, Creado en 1971 y ubicado en la calle Sarmiento 2573, es hoy un símbolo de este barrio, que por extrañas circunstancias se halla fuertemente ligado con la historia de nuestra cinematografía. Ocupa un edificio inaugurado en 1895 para la desaparecida “Escuela Carlos Tejedor”. Este prestigioso organismo Municipal, adopta su nombre en homenaje a uno de los primeros investigadores de la cinematografía argentina, así como reconocido coleccionista de material cinematográfico. Sus 31 equipos fílmicos constituyeron la base del Museo, Institución que también dispone de un Archivo Documental, Laboratorio Fotográfico, colecciones de cámaras, proyectores y moviolas; vestuarios, maquetas, bocetos, utilería, objetos personales de diversos actores, cintas magnetofónicas y una importante Cinemateca. Su Biblioteca pública es muy requerida y guarda más de 1.000 guiones de películas. Y decimos “por algo”, porque el barrio tiene como tal, una interesante relación con Cines y Afines…Recordemos las cuadras de Lavalle, desde Callao hasta Junín, corazón de la industria fílmica en Buenos Aires con filiales y representaciones de todo el mundo, distribuidores, productores, equipamientos para la industria y hasta un mercado persa del nuevo y del usado. Tal vez traídos de la mano al barrio por la primigenia instalación allí de los laboratorios “Alex”- Propiedad de ALEX CONNIO, oriundo de Génova y ambicioso técnico fotográfico, que regenteó primero una “Casa de venta de materiales cinematográficos”, en especial de 16 mm, en Maipú 456, e instaló luego en un departamento de la calle Sarmiento 2172, un laboratorio cinematográfico para procesar películas mudas en blanco y negro. Esto sucedía en 1928 y a partir de entonces, fue incesante la búsqueda de la superación técnica de la industria cinematográfica nacional. En 1949 los Laboratorios Alex se trasladaron al nuevo predio en Núñez, agregando un moderno centro de grabación de sonido y doblaje y todo un equipamiento técnico de avanzada lo que lo convierte en orgullo de la industria y generadora de los más exitosos filmes nacionales. No poco han aportado a esta “Historia fílmica barrial”, grandes actores vecinos, como ENRIQUE SANTOS DISCÉPOLO, nacido en Paso 111. Discepolín debutó en 1937 en “Melodías Porteñas” y a poco se destacó en “Mateo”, pieza escrita y dirigida por su hermano Armando. En 1939 filma “Cuatro Corazones” que será dirigida e interpretada protagónicamente por él mismo. Entre 1940 y 1951 se lo ve en gran cantidad de películas hasta que en “El hincha” participa como actor, coautor y director. Poco más tarde fallece en su departamento de la avenida Callao. Otro nacido en este barrio, fue PEPE ARIAS, “capocómico” que protagonizó  películas que aún hoy tienen extraordinaria repercusión, como “Puerto Nuevo”, “Maestro Levita”, “El hermano José” y muchas otras, testimonios de su calidad actoral. También ENRIQUE MUIÑO trasnochó nuestras veredas cuando vivía en Rincón 1440, casa que venderá a VICENTE GRECO para mudarse a Carlos Calvo 2281, donde se reunía con su amigo. ELÍAS ALIPPI que llegaba desde su casa de Bartolomé Mitre al 3900. Todo esto se ha referido a los famosos y talentosos actores de cine que habitaron en el barrio de Balvanera, pero ahora enumeraremos los cines, que “fueron” el alma de Balvanera.

Las salas cinematográficas datan de allá por 1900. Hubo un cine en la avenida Callao, que en 1913 fue remodelado convirtiéndose en un cine de lujosas instalaciones. En 1910 se inaugura el “Cine Radium”, en avenida Rivadavia 2181, que luego de varias remodelaciones será famoso en el barrio como el “Rivadavia Palace”. En Rincón 32 estaba el “Cine “Park Magnific”, que proyectó durante largo tiempo la película “Nobleza Gaucha”. Alrededor de 1915, se abre en Matheu 128 el Centro Recreativo “Sociedad Juventud Católica”, donde funcionaba un cine y se hacían reuniones sociales y bailables. Por esa misma época hizo su aparición en un misérrimo galpón de Rivadavia 2650 el Cine Armonía, donde ya antes funcionaba el “Biógrafo Colón”, donde se exhibían películas francesas. El “Teatro Parissien”, en Pueyrredón 328 y el trascendente “Cine Callao”, en la avenida Callao 27 también abrían sus puertas con funciones en “matiné” y “noche”. No podemos olvidarnos tampoco del “Cine Teatro Excelsior” de Corrientes 3254, propiedad de ÁNGEL CÁNEPA y habilitado en 1916, que llegó a dar 7 funciones diarias, sin descanso semanal, hasta que administrado por JULIO CÉSAR TRAVERSA se transformó en una Sala de Variedades y Teatro.. También en 1916 se conoció un “Varieté y Cine” en la avenida Corrientes 3150, administrado por los hermanos MÉNDEZ, muy apreciado por los puesteros del Abasto y que en sus últimos tiempos, pasó a ser exclusivamente dedicado a la colectividad judía. En el año 1924, hace su aparición en el barrio, el “Cine Cataluña” en avenida Corrientes 2046, en un hermoso edificio, obra del arquitecto belga ALBERTO BOURDON (proyectó también el “Ópera” y el “Metro”). Este edificio contaba con cuatro pisos de dos departamentos cada uno. Una sala amplísima de 1.500 plateas, un hermoso techo vidriado con claraboya corrediza. Sus últimos años, ya con el nombre de “Cosmos 70” inició un período intenso y trascendente dedicado al cine ruso, pero que duró muy poco. Frente a este cine se conoció el “Radio City”, en Av. Corrientes 2867, que luego sería el “Teatro Corrientes”. Conocimos también en el barrio el “Cine Petit Colón”, de avenida Córdoba casi Anchorena; el “Cine Teatro Buenos Aires” en Rioja al 400; el “Armonía” en Belgrano 3250; el “The American Palace”, en Córdoba y Callao; el “Majestic” en Pueyrredón 230; el “Columbia” en Pueyrredón 336; el “Bijou”, al 965 de la misma avenida; el “Cine Once” frente a la plaza Miserere en la Av. Rivadavia 2866 (hoy es un moderno banco). El “Loria” de Av. Rivadavia 3058/60 donde hoy funciona un Templo. El afamado “Cine Teatro Empire”, en H. Yrigoyen 1928/38. Y la lista sigue con muchos otros que hoy ya han desaparecido… Uno de ellos ha resistido todos estos años y aún hoy funciona aunque alternativamente: es el “Cine Teatro Hebraica”, en Sarmiento 2255. Creo que muchos de quienes nos leen estarán en condiciones de corregir errores y de aportar datos y/o anécdotas. Se lo agradeceremos, como asimismo disfrutaremos ya con el placer que provoca la evocación de tiempos pasados. (Material suministrado por el señor Jorge A. Portela)

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.