ATENTADO CONTRA EL PRESIDENTE SARMIENTO (28/08/1873)

ATENTADO CONTRA EL PRESIDENTE SARMIENTO. A eso de las nueve de la noche del 28 de agosto de 1873, al cruzar el coche en el cual viajaba el entonces Presidente de la Nación DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO, en la esquina formada por las calles Maipú y Corrientes (actuales), fue objeto de un grave atentado y salva milagrosamente su vida. En ese momento de su gobierno, SARMIENTO estaba enfrentando una larga lista de problemas y conflictos y entre ellos se destacaba la rebelión que liderada por el caudillo RICARDO LÓPEZ JORDÁN había estallado nuevamente en la provincia de Entre Ríos. Ya en 1870, JORDÁN había encabezado un movimiento para apoderarse del gobierno de Entre Ríos y mandó asesinar a URQUIZA y a dos de sus hijos. SARMIENTO ordenó entonces intervenir la provincia y aplastó el levantamiento de Jordán, contando para ello, con la aprobación del Congreso. El rebelde entrerriano, no cejó en su empeño y en 1873 nuevamente se levantó en armas liderando una segunda revolución, pero fue nuevamente vencido y esta represión, causó un áspero clima de rencor entre los seguidores de JORDÁN, para con el gobierno nacional (1). La noche del 22 de agosto, SARMIENTO paseaba en su carruaje y se hallaba transitando por la esquina de las calles Maipú y Corrientes, cuando tres hombres salieron de las sombras y dispararon sus trabucos contra él, desde corta distancia. La carga de uno de esos trabucos estalló en las manos de uno de sus agresores, destrozándosela y eso desorientó a los sicarios, que muy pronto fueron detenidos por la Policía. SARMIENTO, cuya sordera ya era muy pronunciada, no oyó el estampido y el cochero, lleno de pavor, sin darse vuelta siquiera, hizo arrancar los caballos a todo galope. Cuando SARMIENTO llegó a casa del doctor DALMACIO VÉLEZ SARSFIELD, éste, azorado, abrió la puerta del carruaje y, con gran sorpresa suya, vio descender con su calma habitual a su dilecto amigo. El presidente, al enterarse del atentado no lo creyó al principio, pero, luego, comenzaron a llegar sus amistades y altos funcionarios de la administración a darle sus plácemes por haber salido ileso. Análisis efectuados posteriormente demostraron que los proyectiles estaban envenenados con sublimado corrosivo: hubiera bastado un simple rasguño para que la víctima hubiera muerto infaliblemente. DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO repetía a menudo, recordando el luctuoso episodio: “Ese fue el mayor peligro que corrí”. Interrogados los agresores, confesaron haber actuado por encargo de LÓPEZ JORDÁN. Se trataba de los hermanos FRANCISCO y PEDRO GUERRI y LUIS CASIMIRO, inmigrantes italianos que habían sido contratados por AQUILES SEABRUGO, un agente de CARLOS QUERENCIO, hombre de confianza de LÓPEZ JORDÁN radicado en Montevideo. De acuerdo con las investigaciones practicadas, se estableció que SEABURGO les había prometido 10.000 pesos a los hermanos GUERRI si lograban matar presidente, asegurándoles además, total impunidad y la certeza de poder huir en un barco que los llevaría al Uruguay. Mientras en Buenos Aires se seguía el proceso a los detenidos, en Montevideo, SEABURGO fue asesinado por QUERENCIA, que logró huir y de esta manera, los móviles del atentado quedaron durante mucho tiempo en la oscuridad.

(1) Al día siguiente de producido el atentado, la prensa se hizo eco del suceso diciendo: “Es sabido que Sarmiento es una figura polémica. Sus escritos contra Rosas en los años 40 y sus discusiones con otros pensadores como Alberdi, son hechos que lo ubican en el cntro de grandes debates. Desde que asumió la pesidencia en 1868, viene enfrentando los violentos ataques de los partidarios del ex Presidente Bartolomé Mitre. Además, ha tenido que afrontar problemas con distintas provincias. Pero hasta ahora, nadie había intentado atentar directamente contra su vida. Es más, es la primera vez  que alguien buscar asesinar abiertamente a un presidente argentino ( “Diario de la Historia”, editado por la Secretaría de Educación de la ciudad de Buenos Aires, 2004) 

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