ATAQUE DE LOS INGLESES A MONTEVIDEO (20/01/1807)

Tropas inglesas desembarcan y toman el Fuerte de Montevideo, como paso previo a la proyectada invasión a Buenos Aires, dando inicio así la segunda invasión de los ingleses al Río de la Plata Desde el siglo XVIII, las colonias españolas desempeñaban un papel preponderante en la política internacional inglesa. La aplicación del vapor y los cambios en la técnica de tejidos, la fundición del hierro, la producción del acero, etc., trajeron consigo una notable superproducción  y ésta, a su vez, una verdadera revolución económica e industrial en toda Inglaterra, que pasa a ser, de país eminentemente agrícola y comercial a potencia industrial con una enorme capacidad productora de bienes de consumo.

Con sus almacenes abarrotados de mercaderías que no encontraban rápida salida en sus mercados tradicionales, porque Europa siempre estaba en guerra. Con sus fábricas obligadas a prescindir de sus trabajadores para no aumentar sus stocks inmovilizados. Con una situación asfixiante derivada del aislamiento del resto de  Europa a que la somete Napoleón I, el gobierno de su majestad británica, dirige su vista hacia América y concluye que la solución de sus problemas, está  en estas ricas,  lejanas y “quizás mal controladas” tierras y como tiene una poderosa flota y poco respeto .por el derecho ajeno,  decide  conquistar con las armas estos territorios, para abrir nuevos mercados a su producción.

Ya en  1806 su primer intento había fracasado estrepitosamente,  pero el orgullo nacional le impidió comprender que la conquista imaginada no iba a ser posible por medio de la fuerza y en 1807 hizo un nuevo intento: el 16 de enero de 1807, una escuadra inglesa al mando del general auchmuty , se presentó frente a Montevideo y ordena la rendición de la Fortaleza  San Felipe  y sus dependencias.

El virrey Sobremonte rechaza la intimación y los ingleses, en más de 80 botes desembarcan sin encontrar oposición y ocupan posiciones para tomar por asalto la Fortaleza, recibiendo recién, inexplicablemente tarde,  fuego de sus defensores. El 20 a las seis de la  mañana, las columnas invasoras son atacadas por una fuerza mal organizada y conducida por los orientales, pero no logran impedir que los ingleses continúan su marcha y tomen por asalto la Fortaleza, que cae sin pena ni gloria.

Una vez más, el virrey SOBREMONTE será el protagonista de un hecho vergonzoso, asumiendo una actitud semejante a la que tomara en oportunidad de la primera invasión de los ingleses al Río de la Plata el año anterior, cuya indecisión, falta de previsión y debilidad moral, facilitaron el accionar de los invasores y no supo defender los bienes y las vidas de las personas, puestos bajo su custodia.

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