ASESINATO DEL TENIENTE CORONEL SEQUEIRA (17/1/1820)

ASESINATO DEL TENIENTE CORONEL SEQUEIRA. Fue asesinado el jefe del 1º Batallón de Cazadores de Los Andes, el teniente coronel SEVERO GARCÍA DE SEQUEIRA, valeroso defensor del gobernador DE LA ROSA ante el ataque sedicioso que había encabezado el capitán MENDIZÁBAL para derrocarlo y proclamar la autonomía de San Juan. El teniente coronel SEVERO GARCÍA DE SEQUEIRA y los compañeros que intentaron enfrentar este movimiento sedicioso, una vez que fueron tomados prisioneros por los revolucionarios, fueron alejados de San Juan con el pretexto de ser remitidos a disposición del Director Supremo del Estado. Pero al llegar a un lugar solitario en Aguango, en el paraje llamado Valle Fértil, a 60 leguas de San Juan, es bárbaramente asesinado. Había sido tomado prisionero con otros oficiales y en la marcha que fueron obligados a realizar, un piquete, al mando del sargento CATALINO BIENDICHO los ultimó a sablazos. El historiador HUDSON, testigo de aquellos sucesos, ha descrito las horrorosas escenas que culminaron con este asesinato, diciendo: “El infame sargento Catalino Biendicho (comisionado por el capitán Mendizábal para ultimar a García de Sequeira y otros valientes compañeros) y los soldados, descargaron sus sables sobre ese reducido grupo de cinco personas desarmadas, de cinco heroicos oficiales de la Independencia de América, con un furor y saña superior a la de los más feroces caníbales. El teniente coronel SEVERO GARCÍA DE SEQUEIRA, el mayor LUCIO SALVADORES y los capitanes BOSSO, FUENTES y BENAVENTE, arremetieron contra a sus verdugos, esforzándose cada uno en arrebatar los sables de éstos para armarse todos y acabar con ellos. El primero, recibiendo ya como Salvadores muchas y mortales heridas, animaba a sostener la lucha a sus compañeros, y sus frecuentes exclamaciones eran: “… ¡lo que siento, amigos, lo que me enciende el alma de furor, es morir a manos de un godo!…”. El comandante Sequeira, había nacido en Salta en 1793. De niño se trasladó a Buenos Aires con sus padres. Empezó su carrera militar en los comienzos de la Revolución de Mayo como cadete en el Regimiento de Granaderos de Infantería. En 1812 fue ascendido a Subteniente, a teniente en mayo del siguiente año, ayudante en mayo de 1814, capitán del 4 de Artillería en 1815, sargento mayor en 1817 y era teniente coronel al ser sacrificado. Se batió bizarramente en Chacabuco y Maipú, fue un militar valiente y abnegado que antepuso siempre a todo el cumplimiento del deber y el amor a la patria. Había nacido en Salta en 1793. Luchó en la batalla de Cerrito y en 1816 se incorporó al Ejército de los Andes. Combatió en Chacabuco, Maipú y en la campaña del sur de Chile, terminada la cual pasó a Mendoza con la División al mando del coronel RUDESINDO ALVARADO. Fue después destinado a San Juan y estaba allí cuando, el 9 de enero de 1820, estalló la revolución encabezada por el capitán Mariano Mendizábal

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