ASESINATO DE ILDEFONSO MUÑECAS (7/7/1816)

ASESINATO DE ILDEFONSO MUÑECAS. Es asesinado el doctor ILDEFONSO MUÑECAS, una de las figuras descollantes de la Campaña del Alto Perú. Fue muerto trágicamente después de haber resistido bravamente durante dos años los diversos ataques que trajeron a su “Republiqueta de Larecaja” los más expertos jefes españoles. Oriundo de Tucumán, siguió la carrera del sacerdocio, doctorándose en Córdoba y viajando después, por las provincias del virreinato del Río de la Plata, y por diversas regiones de España, más tarde. A su regreso de la península, fue designado para ocupar un curato en el Cuzco. Partidario resuelto de la Revolución y de la libertad americana, trabajó activamente para arrojar de América a los españoles, siendo el alma del movimiento insurreccional del 3 de agosto de 1814, que tuvo por jefe visible al indio MATEO PAMAKAHUA. De inteligencia despejadísima, palabra entusiasta y ardiente, e ilustración poco común, se constituyó en el ídolo de los indígenas, a los que alentó siempre a seguir la causa de la emancipación. Como Secretario, acompañó al coronel JOSÉ PINELO, uno de los tenientes de Pamakahua, en su expedición militar a La Paz y a Puno. Cuando vio derrotado y perdido a Pinelo, se retiró a Larecaja levantando en masa a sus habitantes, a los que gobernaba con el doble prestigio de sacerdote y de caudillo. En 1815 renovó las hostilidades contra La Paz, obrando de acuerdo con los caudillos MONROY, CARRERI y CARRIÓN, como él, escapados del desastre de Pinelo. Batidos en los altos de Pancarcolla, Monroy se suicidó, antes que entregarse, Carrión y Carreri, presos en el combate, fueron fusilados. Más feliz que sus compañeros, Muñecas pudo escapar, internándose por Huancané, en Larecaja. Una columna de 300 hombres fue mandada en su persecución, debiendo retirarse después de treinta y cinco días de continuas luchas. Decididas las autoridades realistas a concluir con él, mandaron, para que lo combatiese, al coronel AGUSTÍN GAMARRA, que después fue presidente del Perú. Destrozadas sus tropas en la cordillera de Cololó, fue hecho prisionero el día 27 de febrero de 1816, después de ver caer, muertos o prisioneros a los mestizos que constituían su guardia personal. Pezuela lo remitió engrillado al Cuzco, para que fuese degradado antes de sufrir la última pena, pero, al llegar al Desaguadero (entre Tiahaunaco y Huaqui), el día 7 de julio de 1816, fue muerto, asesinado, según se dijo, a consecuencia de un tiro que se escapó casualmente, según el jefe de la fuerza que le conducía.

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