ANTIGÜOS MERCADOS (1830)

En Buenos Aires, el primer mercado de carne, matadero mejor dicho, fue el de la Convalecencia, que en la primera mitad del siglo XIX  (alrededor de 1830, estaba ubicado en el barrio “Parque de los Patricios), donde hoy está el Parque España y que también era conocído como “los Mataderos del Sud”. A partir de 1857 se trasladó al lugar donde hoy está la Plaza Constitución  y comenzó a funcionar como Mercado del Sud del Alto, ocupando tierras que eran propiedad de Luis Dorrego (hermano del efímero gobernador Manuel Dorrego, predio en los que también se asentaron los mataderos y corrales de animales, que llegaban a la ciudad para su faena diaria, ámbito que fue el escenario elegido por Esteba Echeverría, para ubicar su obra “El matadero”, primer cuento realista argentino, cuando nos dice: “El matadero de la Convalecencia o del Alto, sito en las quintas al Sud de la ciudad, es una gran playa en forma rectangular colocada al extremo de dos calles, una de las cuales allí se termina (hoy avenida Amancio Alcorta) y la otra se prolonga hacia el Este (avenida Caseros). Esta playa con declive al Sud, está cortada por un zanjón labrado por la corriente de las aguas pluviales en cuyos bordes laterales se muestran innumerables cuevas de ratones y cuyo cauce, recoge en tiempo de lluvia, toda la sangraza seca o reciente del matadero. En la junción del ángulo recto hacia el Oeste está lo que llaman la casilla, edificio bajo, de tres piezas de media agua con corredor al frente que da a la calle y palenque para atar caballos, a cuya espalda se notan varios corrales de palo a pique de ñandubay, con sus fornidas puertas para encerrar el ganado. Estos corrales son en tiempo de invierno un verdadero lodazal en el cual los animales apeñuscados se hunden hasta el encuentro y quedan como pegados y casi sin movimiento. La casilla, por otra parte, es un edificio tan ruin y pequeño que nadie lo notaría en los corrales a no estar asociado su nombre al del terrible juez y a no resaltar sobre su blanca pintura los siguientes letreros rojos: “Viva la Federación”, “Viva el Restaurador y la heroína doña Encarnación Ezcurra”, “Mueran los salvajes unitarios”. Letreros muy significativos, símbolo de la fe política y religiosa de la gente del matadero”.

En 1860, una ordenanza ordenó el traslado de los mataderos a un lugar más alejado del centro urbano de Buenos Aires, por cuestiones de salubridad. Esto no fue cumplido, y en el mismo año, fue rechazado el reclamo de las abastecedoras de carne, que pedían quedarse allí. Finalmente el lugar fue desmantelado por la fuerza policial (1). En 1865, para reemplazarlo se construyó el matadero de Los Corrales, dónde hoy está el Parque Patricios propiamente dicho, frente a la sede de Gobierno de la Ciudad, lugar que ocupó hasta 1901, año durante el cual se mudó a su actual ubicación, pasando a llamarse “Mercado de Mataderos”, dándole así el nombre de “Mataderos” al barrio que lo albergó.

Y así se escribió la historia de tantos paseos y lugares públicos de Buenos Aires: cada “mercado”, fue dejando un barrio, un parque o un nombre a su paso. A medida que la ciudad iba creciendo, fueron apareciendo más mercados de abastecimiento y a finales del siglo XIX y comienzos del XX, en el Buenos Aires en formación de esa época, los mercados ya se habían consagrado como puntos de referencia de los barrios. En algunos casos se mantienen aún en pie, como shoppings, como sucedió en Balvanera; otros dieron origen a espacios públicos como el Mercado del Pescado, que estaba instalado en el barrio de Barracas y que hoy es el Centro Metropolitano de Diseño y otros (quizás los más), fueron desapareciendo empujados por los “Supermercados”, que de la mano de grandes corporaciones internacionales, han copado el espacio que antes ocupaban ellos..

Antes de finalizar esta nota, recordemos que para 1912, se repartían para satisfacer las necesidades alimentarias de los porteños, el Abasto Proveedor (Corrientes y Agüero), el Spinetto (Matheu y Alsina), el Nuevo Modelo (Montevideo y Sarmiento), el San Cristóbal (Entre Ríos e Independencia) y el Inclán (Inclán y Virrey Liniers), el Mercado de San Telmo fundado en 1897 (Defensa y Carlos Calvo) y el Del Plata (1856), ubicado en las actuales Sarmiento y Perón, presentes, todos ellos, en la huella que define costumbres urbana de la comercialización de productos alimenticios, comunes quizás, a todas las comunidades del mundo (1). En marzo de 1870, fue aprobada una ordenanza que resolvía la apertura de una plaza pública en estos terrenos y en 1871 fue inaugurada allí la “Plaza de los Inválidos” (un diseño que se atribuye al ingeniero y Director General de Paseos Públicos,  Eugenio Courtois, y al paisajista Carlos Thays), en homenaje a los sobrevivientes de la guerra de la triple alianza.

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