POR QUÉ SE LLAMA ASI AMÉRICA?

AMÉRICA NO SE LLAMA ASÍ POR AMÉRICO VESPUCIO. Muchas veces se le ha reprochado a Vespucio que se usara su nombre para bautizar el nuevo mundo, como si hubiera sido su decisión personal y tratara de usurpar los honores correspondientes a Colón. Pero Vespucio no tuvo nada que ver con la elección del nombre. Nacido en Florencia alrededor de 1451, descendía de una noble familia y no se movió de su ciudad hasta los treinta y ocho años. Era un típico hombre del Renacimiento, un intelectual que leía vorazmente. Sirvió a las órdenes del poderoso Lorenzo de Medici y en 1492 viajó a España en una misión comercial. Allí se apasionó por la aventura del mar, que era la moda del momento, y decidió cambiar de oficio. Algunas crónicas señalan que pudo haber viajado a América, por primera vez, en 1497, pero no hay documentos que lo confirmen. En cambio, es seguro que partió en esta fecha del puerto de Cádiz, al mando de dos naves y en sociedad con una expedición comandada por ALONSO DE OJEDA. Para esta época, COLÓN todavía no había realizado su cuarto viaje y Vespucio, se lanzaba a la aventura en busca del paso que condujera a las Indias. La expedición de Vespucio y Ojeda llegó a la costa norte de América del Sur y exploró la desembocadura del Amazonas y del Orinoco. Vespucio quiso continuar con estas exploraciones pero el casco de sus naves había sido carcomido por un parásito de esos mares y las provisiones comenzaron a escasear, razones que lo obligaron a regresar, sin haber cumplido con su cometido. Las cartas que luego le escribió a su patrón, LORENZO DE MÉDICI, indican que probablemente ya sospechaba que en realidad no había estado en las Indias. Pero sus sospechas se convertirían en realidad, recién, después de su segundo viaje. En 1502, bajo bandera portuguesa, AMÉRICO VESPUCIO recorre la costa atlántica del continente hasta los 50º S. y reconoce el Río de la Plata, que llama Jordán. El 20 de enero de 1503, Vespucio, en una carta escrita en latín y que luego aparecerá en París, hace conocer el resultado de los viajes y exploraciones que realizara entre 1501 y 1502 y confirma su presunción de que CRISTÓBAL COLÓN, no había llegado a las Indias. Dice allí: “…. Hemos descubierto un continente, la cuarta parte ignorada del mundo. Tocar los 50º ha sido conocer las antípodas. Existen y son habitadas y habitables. No hay en Europa gente tan extraordinaria como estos bárbaros australes. La vegetación tropical es de una exuberancia asombrosa, todo es magno. Hasta las estrellas lucen más que las nuestras”. Las tierras por él descubierta eran posiblemente un nuevo continente que se hallaba en camino hacia ellas. El 25 de abril de 1507, aparece por primera vez el nombre de “América” para designar al nuevo continente descubierto por COLÓN. Un pequeño libro llamado “Cosmographie Introductio” publicado en el ducado de Lorena, al noroeste de Francia vincula por primera vez el nombre de AMÉRICO VESPUCIO con el continente descubierto por CRISTÓBAL COLÓN. Y ¿por qué es así y no lleva el nombre de su descubridor? El tema fue objeto de polémicas y hasta hubo historiadores que acusaron de ambicioso a Américo Vespucio por haberle dado  su nombre a una vasta parte de la Tierra. Sin embargo, el nombre surgió de una manera accidental, como lo fue el mismo descubrimiento. Américo Vespucio, desde mayo de 1499  realizó varios viajes a América. Primero bajo la bandera de España y después de Portugal, llegando hasta las costas patagónicas. Su deseo, como el de Colón, era hallar un paso marítimo occidental hacia las Indias y las tierras descubiertas, resultaban más un obstáculo que una fuente de esperanzas. Al regreso de su primer viaje, escribió un amplio informe donde,  por primera vez, se refirió a la posible existencia de un nuevo continente y luego de sus repetidas exploraciones, siguió entregando a sus patrones, detalladas crónicas de ellas, consignando invariablemente su convicción de que las tierras que tocaba, en su búsqueda del tan ansiado paso  hacia el oriente, eran un nuevo continente. Sin embargo, todos los documentos oficiales siguieron refiriéndose a “las Indias” y sus habitantes fueron llamados “indios”. Por entonces existía en el ducado de Lorena, una pequeña sociedad de eruditos dirigidos por el clérigo MARTÍN WALDSEEMÜLLER que en el año 1500 adquirieron una imprenta para publicar sus propias obras. De allí salió el libro “Cosmographie Introductio” en el que se identificó al ahora aceptado “nuevo continente”, como “tierras de Américo”, trabajo que se basaba en los relatos que Vespucio le había entregado a Lorenzo de Médici  La obra que estaba ilustrada con mapas tuvo enorme éxito y el nombre “tierras de Américo” comenzó a imponerse y a ser aceptado como verdad (1). Cuando Waldseemüller advirtió el alcance que había tomado este “error de imprenta”, producido en su trabajo, le  pareció injusto que esto sucediera y borró el nombre de América de las siguientes ediciones. Pero era demasiado tarde: la difusión lograda por este nuevo invento, la imprenta, era imposible de revertir y fue muy superior a la voluntad de este hombre, por reparar su error. En 1508, el rey de España, FERNANDO VII preside en Burgos una Junta de Navegantes con la presencia de AMÉRICO VESPUCIO, Juan DÍAZ DE SOLÍS, Vicente YAÑEZ PINZÓN y Juan DE LA COSA. Nombra a VESPUCIO Piloto Mayor de la corona y se le encomienda a éste y a SOLÍS que encabecen una expedición a tierra firme para descubrir un canal o mar abierto que uniera el Mar Océano y el Mar del Sur y que emprendieran la colonización de tierra firme en Veragua (Istmo de Panamá) y Darien, empresa que culminaría con la fundación de la colonia Castilla de Oro y con el descubrimiento del Mar del Sur. Finalmente, el 12 de febrero de 1512, Américo Vespucio fallece en España.

(1). Estados Unidos compró un mapa de 1507 en el que figura por primera vez el nombre América sobre nuestro continente. Este fue el primer planisferio que se conoce, donde se incluye el nombre de “América” para designar a la tierra recién descubierta por CRISTÓBAL COLÓN. La Biblioteca Nacional de ese país abonó 10 millones de dólares a quien fuera el último propietario del documento: el príncipe alemán JOHANNES WALDBURG-WOLFEGG. El valioso papel, que mide 2,43 por 1,36 metros, fue trazado por un grupo de estudiosos y clérigos en la villa francesa de San-Dié y con el tiempo tomó el nombre de su ilustrador, Martin WaldseemüHer. Sus líneas incluyen los últimos hallazgos de Colón en Centroamérica, de Gaboto en América del Norte y de Américo Vespucio en Sudamérica. Oportuno, este aventurero acababa de publicar una carta titulada “Mondus Novus” y Waldseemüller razonó: “Europa y Asia recibieron nombres de mujer, no veo porqué no nombrar a esta otra parte América”.

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