Aloja y Chicha

Desde tiempos inmemoriales, el hombre ha sabido descubrir los caminos que lo llevaran a esos paraísos artificiales que le prometen las bebidas alcohólicas. Ya Ulrico Schmidt, el primer cronista del Río de la Plata, escribió, refiriéndose a las tribus que poblaban el norte de los territorios hoy ocupados por la República Argentina “…. Con la algarroba, hacen también un vino muy bueno, tanto como allá en Alemania, es el hidromiel”. En efecto, las vainas del algarrobo, machacadas en un mortero y puestas a fermentar en agua, producen la “aloja”, bebida más o menos alcohólica, al que Schmidt llama vino. Contemporánea de aquella y de similar factura, aunque fabricada con otra materia prima es la “chicha”, a la que también se refiere este cronista, diciendo “Hacen vino de trigo turco y con él se emborrachan en la misma forma, que en otras partes, se hace con el mejor de los vinos”. El “trigo turco” al que hace referencia Schmidt, es el maíz, cereal nativo de América, por entonces desconocido por los europeos.

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