ALLENDE, Santiago Alejo

ALLENDE, Santiago Alejo de. Militar y Político (1755/agosto de 1810). Nació Córdoba del Tucumán (virreinato del Alto Perú) y era un rico hacendado y comerciante cuando se produjo la revolución liderada por Tupac Amarú. Entonces comenzó su carrera militar, organizando un grupo de 200 voluntarios para luchar contra los sublevados. Desde 1781 hasta 1783 intervino en distintas acciones contra los indígenas hasta que éstos fueron sometidos. Luego se desempeñó como jefe militar de la Intendencia de Córdoba del Tucumán.

En 1805 cuando se temió una inminente invasión de Gran Bretaña a Buenos Ares,  reunió un grupo de voluntarios a cuyo frente se puso para participar en la defensa de la ciudad, pero al no producirse la temida invasión, el cuerpo fue disuelto y ALLENDE volvió a Córdoba. En 1807, cuando nuevamente, después de haber visto frustrado su primer intento en 1806,  los ingleses intentaron apoderarse de la ciudad DE Montevideo como paso previo a su marcha hacia Buenos Aires, ALLENDE  se puso bajo las órdenes de RAFAEL DE SOBREMONTE y luego de reunir a las fuerzas militares de la provincia, marchó con éste hacia Montevideo. Cuando las fuerzas del general SAMUEL AUCHMUTY  desembarcaron en la playa del Buceo, Allende dirigió un intento de ataque sobre el ejército enemigo. Pero sus soldados fueron fácilmente superados por los ingleses en un breve tiroteo, y muchos ni siquiera llegaron a combatir. Poco después caía Montevideo y ALLENDE regresó con sus tropas a Córdoba. En 1810 era comandante de armas de la Intendencia de Córdoba del Tucumán, cuando se produjo la Revolución de Mayo en Buenos Aires. junto a otras personalidades de la provincia, como el gobernador JUAN GUTIÉRREZ DE LA CONCHA y el obispo RODRIGO DE ORELLANA, se apresuró a jurar lealtad al rey y a España y reunió una importante fuerza, decidido a hacerle frente a los efectivos que mandaron desde Buenos Aires para imponer los ideales de la Revolución.

Dudando hasta último momento acerca de las lealtades que debía sostener, intentó detener a los efectivos de Buenos Aires, pero sus fuerzas se dispersaron rápidamente y lo abandonaron, quedando el mando político y militar del grupo en manos de LINIERS, que residía por esa época en Córdoba. Con los hombres que le quedaban, ALLENDE acompañó al gobernador GUTIÉRREZ DE LA CONCHA y a LINIERS en una retirada estratégica hacia Salta, donde pensaban tener más apoyo. Pero al saber que se iban a alejar tanto de sus casas, la mayor parte de sus hombres desertó. Casi solo, al frente apenas de una escolta, ALLENDE  protegió la retirada del gobernador, pero fueron capturados antes de salir de la provincia.

Desde Buenos Aires llegó la orden de fusilarlos y así ALLENDE, LINIERS, el contador MORENO y el asesor RODRÍGUEZ fueron pasados por las armas en la localidad de Cabeza de Tigre, de la provincia de Córdoba. Sólo se salvó de este destino el obispo Orellana, indultado por su condición de sacerdote.

Los restos de ALLENDE fueron enterrados en ese mismo lugar y varios años después fueron trasladados a Córdoba para su descanso definitivo.  La familia, una de las más encumbradas socialmente de la provincia, jamás fue perseguida por la actitud contrarrevolucionaria de uno de sus miembros, no compartida por ellos.

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