ALJIBE

 

Derivada de la palabra árabe “alchub”,  que significa “pozo”, designa a una clase especial de cisterna subterránea redonda (a diferencia de la cuadrada de la cisterna), para almacenar agua de lluvia, debidamente canalizada desde los techos de las casas o agua procedente de las napas freáticas. Se construían en forma de “tubo” con ladrillos y argamasa, llegando a tener gran parte de él bajo la superficie y 1,50 metros por arriba de ella, coronados con un arco de metal, provisto de una roldana, que permitía bajar un balde hasta su profundidad, para sacarlo luego con el agua recogida.

Tanto su estructura de material, como el arco de hierro mencionado,  cuando se instalaban en casas de “notables”, contenían detalles que les conferían un gran valor estético: mayólicas para su revestimiento y volutas en sus herrajes, lo dotaban de un especial encanto y eran además de útiles, un hermoso elemento decorativo en patios urbanos y estancias.

Introducidos en la Argentina desde España a fines del período colonial, fueron usados ampliamente durante el siglo XIX y aún hoy se los puede ver en muchos hogares en el interior del país, que continúan utilizándolos. Algunos de los hermosos  ”aljibes” que se utilizaron en la época colonial, todavía se conservan en excelente estado, tales como el que construyó en 1808 SANTIAGO DE LINIERS en la Fortaleza, después de las invasiones inglesas y el ubicado en la casa que fue habitada por el general BARTOLOMÉ MITRE, transformada hoy en museo.

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